Casi el 80% de los directores financieros ha realizado estudios de impacto de la sostenibilidad en su empresa

Si algunas compañías ya habían emprendido la senda de la sostenibilidad antes de la pandemia, el empuje tanto de la regulación como de los clientes e inversores ha puesto de relieve que es la única vía posible en clave de futuro. Las normativas son cada vez más exigentes, los inversores apuestan por proyectos sostenibles y los consumidores demandan un propósito en las marcas que consumen. En este escenario, los criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) definen una hoja de ruta en la que el compromiso de las organizaciones se intensifica.
No obstante, para que la sostenibilidad se convierta en una realidad transformadora para el negocio, es necesario medir su impacto. Aquellas empresas que utilizan la tecnología y la analítica del dato para ello tienen una ventaja competitiva a la hora de aprovechar estas oportunidades de crecimiento. Así se indicó en el encuentro CFOrum: Cómo medir el valor de la sostenibilidad, que organizó EXPANSIÓN con el patrocinio de Accenture. “La sostenibilidad es un imperativo de negocio en todos los ámbitos, no sólo debido al cumplimiento normativo sino por el impacto que tiene en los resultados financieros de las compañías”, aseguró Sandra Moreno, managing director de CFO y Enterprise Value de Accenture.
El 78% de los directores financieros de todo el mundo confirma que ha llevado a cabo un análisis detallado sobre los riesgos financieros y las posibles oportunidades de negocio que puede crear la sostenibilidad, según un estudio llevado a cabo por Accenture. La tendencia es manifiesta: seis de cada diez empresas afirman que ya han revisado su propósito o van a hacerlo en el próximo año y medio. El informe subraya que, entre 2013 y 2020, aquellas organizaciones que apostaron de forma decidida por los criterios ESG generaron una rentabilidad para sus accionistas 2,6 veces mayor que las demás.
Como destacó Sandra Moreno, “a menudo hay una brecha entre los objetivos y la ejecución real, que sólo puede solventarse si existe una cultura de sostenibilidad que impregne a toda la compañía”. La representante de Accenture añadió que las empresas cuyo propósito ha calado en el seno de la organización son capaces de desarrollar también una narrativa más consistente y coherente hacia el exterior.
Ángel Reglero, director financiero de BBVA en España, comentó que “la sostenibilidad es una clara oportunidad de generación de valor y, aunque la transición energética requiera un esfuerzo, resulta rentable tanto para las compañías como para los clientes”. La necesidad de que las empresas aborden esta transformación exige la movilización de mucho dinero en los próximos años: entre 20.000 y 25.000 millones de euros cada año en España, según los cálculos de la entidad. Además de la dimensión del cumplimiento normativo y los compromisos de cada compañía, Reglero hizo hincapié en que “la sostenibilidad como palanca para la generación de negocio plantea retos, pero también una gran oportunidad”.
El próximo mes de julio se cumplirá un año de la aprobación de la taxonomía europea, que trata de definir qué inversiones son realmente verdes y plantea nuevos requerimientos de reporte para las empresas. “Lo más importante es que hagamos lo correcto y que la visión de la sostenibilidad se alinee con nuestro propósito, no simplemente cumplir con la normativa a la hora de medir o transformar la información en datos”, consideró José Luis Jiménez, director general de inversiones de Mapfre, que lamentó que el apartado medioambiental acapare los focos mientras los aspectos sociales quedan en segundo plano. Asimismo, agregó que los informes de sostenibilidad no deben limitarse a las grandes compañías cotizadas, sino “extenderse también hacia las pymes”.
En la misma línea, “las grandes empresas tenemos una responsabilidad muy importante para acompañar a las pequeñas y medianas compañías en su camino hacia la sostenibilidad”, resaltó Jesús de Miguel, director financiero de Airbus España. Así, sugirió que los criterios de sostenibilidad deben estar presentes en las decisiones que impactan sobre la cadena de suministro, junto con políticas de acompañamiento para ayudar a las pymes en este proceso. En caso contrario, estas empresas podrían perder buena parte de su competitividad.
Por otra parte, Jesús de Miguel planteó que los principios ESG están cambiando el paradigma en las áreas financieras. “Antes los proyectos se analizaban según parámetros puramente financieros, pero los criterios ESG están transformando la variable tiempo en los procesos de decisión: las iniciativas que resultan más rentables en términos de sostenibilidad no suelen ser aquellas que ofrecen un retorno más rápido”.
Con el objetivo de consolidar la visión de puertas hacia dentro en la organización, “la clave es generar confianza, formar una buena base con nuestros equipos y tener convicción en un enfoque transversal donde la sostenibilidad se encuentra en el centro de nuestra estrategia”, aseveró Carmen de Pablo, directora financiera de Cepsa, que recalcó que la información financiera y no financiera son dos caras la misma moneda. Para ella, “la tecnología y la digitalización deben ser grandes aliados de la sostenibilidad, ayudándonos a gestionar datos que ahora son complejos por la necesidad de acudir a la fuente y asegurar la trazabilidad del dato”, ha concluido.
[Esta noticia fue publicada originalmente en Expansión. Lee el original aquí]

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