Women Action Sustainability presenta un decálogo con claves para aunar sostenibilidad urbana y bienestar humano

Women Action Sustainability (WAS), asociación de mujeres directivas que pretende impulsar el compromiso de las empresas, instituciones, entidades y la sociedad con la sostenibilidad, ha presentado un decálogo con Recomendaciones para el equilibrio de la biodiversidad y el bienestar humano en las ciudades, cuyo objetivo es promover una mayor sensibilización de las administraciones públicas, los profesionales y los ciudadanos en general.
Dicho decálogo ha sido elaborado por el grupo de trabajo Naturaleza, Ciudad e Infraestructuras de WAS, formado por profesionales de distintos ámbitos del sector público y privado, que han trabajado bajo la coordinación de la socia Manuela Casado, socia de IDOM, en su redacción y publicación. El documento establece cinco ejes de trabajo sobre los que actuar para garantizar el equilibrio de la biodiversidad y la calidad de vida en las ciudades: conectividad ecológica, ciclo del agua, regeneración urbana y micropaisajes, ciudad de proximidad y persona y ciudadanía.
A su vez, para cada uno de estos ejes, se proponen cuatro líneas de actuación, de cuya performance se derivan seis beneficios centrales: adaptación al cambio climático, mitigación del mismo, mejora de la biodiversidad, mejora de la calidad ambiental, mejora de la salud y el bienestar y mejora de los espacios para el encuentro interpersonal.
Mónica Chao, presidenta de Women Action Sustainability, ha señalado: “teniendo en cuenta que más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades, y este número crece cada día, es urgente establecer las bases para una buena interrelación entre ciudad, persona y naturaleza. La ciudad ha devenido en un elemento fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas del planeta, así como para ofrecer una vida digna a los habitantes de la Tierra. Una ciudad que sea capaz de actuar sobre los cinco ejes que hemos marcado en la guía e integrarlos en sus políticas y proyectos de planificación y regeneración urbana, obtendrá una serie de beneficios ecosistémicos que revertirán directamente en el bienestar de las personas y en la mejora del medio ambiente.”

1. Conectividad ecológica

Según señala la guía, la conectividad ecológica se consigue a través de una infraestructura verde correctamente planificada y gestionada. Para ello, hace hincapié sobre cuatro líneas de actuación: trabajar en la planificación de bosques urbanos y periurbanos, naturalizar arroyos urbanos y cursos de agua menores, crear corredores verdes y naturalizar infraestructuras viarias, y llevar a cabo una gestión naturalizada de zonas verdes y de recuperación de procesos naturales.

2. Ciclo del agua

El desequilibrio del agua afecta, no solo a los ecosistemas, sino también a la economía, la salud y el bienestar de las personas, por lo que es una prioridad establecer las acciones que favorezcan e inspiren una verdadera transición ecológica. Para la reducción del riesgo de desastres relacionados con el agua, se requiere una infraestructura azul urbana dinámica y adaptable, con una adecuada gestión del agua. En este caso, las recomendaciones pasan por incorporar cursos y elementos de agua en la ciudad, crear balsas de laminación y cauces inundables, implantar Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible, e incorporar procesos de depuración y renaturalización del agua.

3. Regeneración urbana y micropaisajes

Los parques y jardines, las calles y plazas arboladas, los tejados y fachadas verdes, estanques y áreas de juego, así como cualquier superficie permeable, contribuyen a consolidar la infraestructura verde y a reparar la conectividad ecológica. El diseño urbano debe integrar lo natural, favoreciendo el encuentro entre las personas y la regeneración de barrios y zonas degradadas. En este apartado, la guía marca como líneas de actuación, la incorporación de cubiertas verdes en los edificios nuevos y existentes y de jardines verticales y diseño verde en fachadas e interiores de edificios, la creación de nuevos parques, jardines y plazas, y la promoción de huertos urbanos y urban farming.

4. Ciudad de proximidad

Las ciudades deben incluir simultáneamente la lejanía y la cercanía en una planificación coherente de los cada vez más diversos y extensos espacios que habitamos. Para ello, además de un sistema de transporte público eficaz y de largo alcance, es necesario planificar una red de itinerarios peatonales y ciclistas que ofrezca una alternativa razonable en tiempo y esfuerzo. Esta red debe estar integrada con la infraestructura verde de la ciudad y abarcar distintas escalas, desde la urbana, al barrio o distrito, favoreciendo la recuperación de la biodiversidad, los espacios de encuentro, el bienestar y la salud de los ciudadanos. En este sentido, es necesario trabajar en la gestión de flujos y conectividad, la naturalización del espacio público, en potenciar la mezcla de usos y en garantizar la accesibilidad universal.

5. Persona y ciudadanía

La confianza en las instituciones, la colaboración público-privada, las asociaciones de vecinos, la vida social y familiar, hacen que la sociedad sea fuerte y resiliente ante las adversidades. Asimismo, el contacto con la naturaleza aporta un equilibrio espiritual y mental y libera del estrés cotidiano al que tanta gente está sometida en las ciudades. En este quinto eje es imprescindible trabajar en la gobernanza para un desarrollo sostenible, en el uso de certificaciones ambientales, en la mejora de la colaboración público-privada y en la divulgación y educación ambiental.
[Este contenido procede de Women Action Sustainability]

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