El Parlamento Europeo vota a favor de reducir al menos en un 60% las emisiones para 2030

Cada vez más voces en Europa quieren llevar la ambición climática de la UE más allá de los niveles actuales y el Parlamento Europeo ya ha dado los primeros pasos para ello, aunque el resultado de su presión aún no está claro. La comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento comunitario pidió el pasado viernes que se eleve el objetivo europeo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero al final esta década al 60% con respecto a los niveles registrados en 1990, lo que supone veinte puntos más que la meta fijada en la actualidad.
Sin embargo, esto es solo un primer paso en la batalla para lograr recortes de emisiones más amplios. Por el momento, la resolución ha sido aprobada con 46 votos a favor, 18 en contra y 17 abstenciones en una comisión parlamentaria, pero necesita también del visto bueno del conjunto del pleno de la Eurocámara, que en principio ratificará la Ley del Clima europea en la sesión prevista para el 5 de octubre. Después, el documento pasará al Consejo Europeo, donde llegará su momento crítico, ya que será ahí donde los líderes de los 27 países que integran la UE y la Comisión Europea deberán negociar su versión final.
Por ahora, la UE mantiene una meta de recorte de emisiones de dióxido de carbono (CO2) del 40%, pero desde la Comisión se ha advertido que se trata de un objetivo insuficiente para alcanzar en 2050 la neutralidad climática, una situación en la que se hayan reducido al máximo las emisiones contaminantes y las restantes sean compensadas, por ejemplo, por la acción de los bosques. Tanto la Comisión como el Parlamento han hecho varios llamamientos a aumentar la ambición en los recortes, pero la última palabra será, como siempre, de los Gobiernos de los países miembro.
Además, durante la votación del Parlamento Europeo también se acordó la creación de un Consejo de Cambio Climático de la UE de carácter independiente compuesto por 15 especialistas. Por otro lado, también se aprobó detener todos los subsidios fósiles a partir de 2025 y otorgar a la ciudadanía de la UE el derecho a demandar a los gobiernos si no cumplen con sus objetivos climáticos.
La Comisión Europea presentó en marzo su proyecto de ley para la primera normativa climática europea, un documento que busca convertir en legislación el objetivo establecido en el Pacto Verde Europeo para que la economía y la sociedad europeas sean climáticamente neutras de aquí a 2050. Y es que, mediante la Ley del Clima Europea, la Comisión propone un objetivo jurídicamente vinculante de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero de aquí a 2050. Por tanto, una vez aprobada la normativa, las instituciones de la UE y los Estados miembros estarán obligados a adoptar las medidas necesarias a nivel nacional y de la UE para alcanzar el objetivo, teniendo en cuenta la importancia del fomento de la equidad y la solidaridad entre los Estados miembros.
El texto, sin embargo, no especificaba del todo cual era el alcance la reducción de emisiones para 2030, que es el verdadero punto caliente de las negociaciones por su proximidad temporal, pero Bruselas adelantó que se situaría “entre el 50% y el 55%”. El aumento de la ambición mediante la modificación del objetivo para 2030 es clave para lograr los objetivos fijados en el Acuerdo de París, pero también provocará cambios en otras normativas comunitarias, como la que fija las metas de cada Estado miembro para el final de la década, la que establece el funcionamiento del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) y las correspondientes a los objetivos de eficiencia energética y peso de las energías renovables.
De hecho, la institución presidida por la alemana Ursula von der Leyen tiene previsto anunciar en las próximas semanas su propuesta concreta para dicho recorte. Por eso, los responsables de la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo han previsto que, con este voto, se pueda presionar a la Comisión para que aumente su ambición y de esta manera la reducción sea superior al 55%.
“La adopción de este texto manda un mensaje claro a la Comisión Europea y al Consejo Europeo para las próximas negociaciones: esperamos que todos los Estados miembros alcancen la neutralidad climática para 2050 como muy tarde y necesitamos objetivos intermedios para 2030 y 2040 para la UE y así conseguirlo“, ha afirmado la responsable del informe, la socialdemócrata sueca Jytte Guteland.
[Esta noticia fue originalmente publicada en El Ágora. Lee el original aquí]


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