Cantabria mejora sus tasas globales de reciclaje

Cantabria recicló en 2019 un total de 17.155 toneladas de envases de plástico, latas, briks, y de papel y cartón y mejoró sus tasas de reciclaje por habitante respecto al año anterior, según los últimos datos facilitados por la Consejería de Medio Ambiente.
En lo que se refiere a los envases ligeros que se depositan en el contenedor amarillo, cada cántabro depositó en 2019 un 8,7% más de envases de plástico, latas y briks, lo que supone una media de 11,7kg/habitante/año, frente al 10,8 Kg/Hab/año de 2018. Además, el reciclaje en el contenedor azul, en el que se depositan envases de cartón y papel, también ha evolucionado de manera favorable en Cantabria en los últimos años y, así, se cerró 2019 con una media de 18,9 kilos por habitante, un 9,2% más que en 2018.
También las cifras de reciclaje de vidrio siguen la misma tendencia, y aumentaron un 7% respecto al año anterior. La Consejería ha achacado estos datos al “esfuerzo” que, junto con los ayuntamientos, lleva a cabo para concienciar y dotar de infraestructuras para facilitar el reciclaje, junto a la labor de concienciación ciudadana que se viene desarrollando desde la empresa pública MARE. Esto va en línea con la línea que marca Europa.
De hecho el Parlamento Europeo ha pedido esta semana que el plan de acción para la economía circular presentado por Bruselas sea más ambicioso y contemple objetivos vinculantes en materia de huella ecológica por el uso y consumo de materiales. En un informe, la Eurocámara plantea objetivos vinculantes para 2030 de reducción de la huella ecológica por el uso y consumo de materiales, que cubra el ciclo completo de todas las categorías de productos comercializados en la Unión.
Para ello, los parlamentarios instan a Bruselas a presentar una propuesta legislativa en 2021, que amplíe el alcance de la directiva sobre diseño ecológico. Según defiende el informe aprobado por el pleno de la Eurocámara, el objetivo es establecer estándares específicos para garantizar que los productos comercializados en la UE tengan un buen rendimiento, sean duraderos, reutilizables, reparables, no tóxicos, actualizables y reciclables.
La idea es contribuir al plan de economía circular de la Comisión, en línea con el objetivo de neutralidad climática marcado para 2050. Esto pasa porque los productos producidos en la UE contenga material reciclado y sean fabricados mediante un uso eficiente de recursos y energía.
[Esta noticia fue publicada originalmente en Ecoticias. Lee el original aquí]


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